
En las escenas finales de la película Superman Returns, la reportera Louis Lane nos hace indirectamente una pregunta: ¿Por qué el mundo necesita a Superman? Esa misma pregunta nos surgió a varias personas cuando repentinamente el cine comenzó a pasar de una película de superhéroes a otra. El impulso por buscar la respuesta se consumó cuando comencé a considerar alguna conexión con el contexto de guerra internacional. Especialmente cuando recordé que los héroes fueron una influencia importante durante la Segunda Guerra Mundial. En resumen, mi investigación me llevó a la siguiente contestación. El héroe es necesario para nuestra sique como una herramienta que regenera los ímpetus de la continuidad de la vida. En el ejemplo de sus acciones y dichos le otorga paz, esperanza y guía al ser humano. La exposición a sus figuras incitan a la manifestación de la creatividad, autogestión y laboriosidad humana. Debido a ese potencial capaz de definir al individuo los grupos han utilizado su fórmula narrativa para adoctrinar y legitimar la existencia de unas élites. Durante la Guerra contra el terrorismo (2001 – 2008) el gobierno del Presidente G. W. Bush buscó a través de los incidentes fomentar un cambio cultural. Este cambio cultural sería una nueva ética bajo el eslogan “Let’s Roll”. Dicha expresión, según aseveraciones, fue el ‘grito de guerra’ de aquellos pasajeros del Vuelo 93, que luego de despedirse telefónicamente y encomendarse a Dios en una plegaria, se lanzaron contra sus raptores. “Let’s Roll” recogía para G. W. Bush el verdadero espíritu heroico de los padres de la nación. El nuevo eslogan era el llamado a el individuo ciudadano norteamericano a que lograra la trascendencia de sus intereses por alcanzar algo mayor que sí mismos – el gran ideal. El cuerpo uniformado de servidores públicos de la policía, bomberos, seguridad nacional y fuerzas armadas fueron expuestos como las figuras heroicas en acción. Por otro lado, se hacía un llamado a la pasividad patriota del pueblo por medio de la manifestación de virtud, calma y aceptación de los sacrificios del estado militarizado. La industria cinematográfica hollywoodense aparentemente contribuyó a esta visión del estado saturando las salas de cines con los superhéroes nacidos durante la Segunda Guerra Mundial. Por medio de la seducción del público incitaban a los diversos niveles de la sociedad a asumir su responsabilidad según el rol establecido por la jerarquía de clases. Sin embargo, para evitar la enajenación y complacencia del medio se hizo hincapié en que los superhéroes y los héroes del momento no perdurarían por siempre. Y que cada uno de nosotros debía estar preparado para asumir dicho compromiso por defender la libertad de llegar a ser necesario.
Referencias:
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